El lavado de blanqueo se lleva a cabo de manera húmeda o seca. El primero de ellos requiere el uso de un trapo húmedo al que se humedece el blanqueo, después de lo cual se raspa con una espátula.
Para eliminar los mosaicos, como regla, un cincel y un martillo son utilizados, y a veces los usan un perforador.







